Cámara de aire en tabique tambor

¿Por qué hay cámara de aire en las fachadas de nuestras viviendas?

Esto es una pregunta habitual que nos hacen nuestros clientes: ¿Por qué hay cámara de aire en la fachada?

Durante todos estos últimos años realizando insuflado de aislamiento en las cámaras de aire de miles de viviendas y viendo los resultados tan satisfactorios, cabe preguntarse cuál es la razón por la que el arquitecto o ingeniero diseñó una cámara de aire en las fachada de los edificios.

Principalmente, nos encontramos con 3 respuestas:

1ª. Cámara de aire por motivos constructivos:

Cuando se construye una fachada compuesta por varias capas (ladrillo exterior y ladrillo interior) lo habitual es que entre las capas quede un hueco de construcción. A este hueco le llamamos cámara de aire y puede ser de mayor o menos tamaño, desde unos milímetros hasta más de 20 centímetros, como nos hemos encontrado en alguna ocasión.

2ª. Cámara de aire por motivos estéticos:

En general las cámaras de aire más pequeñas las solemos ver en edificios donde se ha querido ganar la mayor superficie útil de la vivienda, y las cámaras de aire grandes, en edificios donde la estética de la fachada lo requiere. Esto último, según cuentan los veteranos, tiempos atrás, un edificio de calidad era aquel cuya fachada era ancha (simulando a la piedra) y por ello se aumentaba el espesor de la cámara para aparentar ser muros de piedra. Otras veces, se regularizan los salientes que provocan los pilares con el tabique interior para evitar esquinas difíciles de amueblar. Actualmente el aparejo y la longitud del ladrillo caravista suelen marcar el espesor total de la fachada.

3ª. Cámara de aire por motivos térmicos:

Tradicionalmente se ha diseñado una cámara de aire con la idea errónea de que es aislante, separando el tabique interior del exterior. Además del aire se disponía en la fachada exterior de algo de aislamiento, ya sea poliuretano proyectado, o una manta de fibra de vidrio o lana de roca. Sabemos ahora que el aire estanco y con un espesor mínimo de unos milímetros es un buen aislante. Pero cuando el espesor aumenta, el aire es transmisor del calor por el efecto de la convección. Y si además entra aire frío del exterior a través de pequeñas fisuras, uniones con vierteaguas, cajones de persianas, etc. enfriando la cámara y el tabique interior, entonces esta solución constructiva de la cámara de aire se convierte en un auténtico desastre térmico y energético.

Todos estamos de acuerdo en que el aire es un gran aislante natural, por ejemplo, en un vidrio doble con cámara de aire la resistencia térmica no está en los vidrios, sino en el aire que contienen. Pero en este caso, la cámara en la que se encuentra el aire está perfectamente sellada y deshumidificada (la banda perimetral con perforaciones es un deshumidificador). Pero, ¿Qué pasa en las fachadas? Pues lo contrario, que entra aire del exterior a través de juntas, uniones con vierteaguas, juntas con cajones de persianas, etc, el cual, circula por la cámara de aire y provoca corrientes frías que enfrían el ladrillo interior. ¿Quién no ha oído el caso de que sale aire por los enchufes?

En resumen, las cámaras de aire en fachadas perjudican seriamente la resistencia térmica de la fachada, y por tanto, siempre que sea posible recomendamos rellenarlas con un aislamiento de altas prestaciones (tales como lana de roca, celulosa, perlitas de poliestireno EPS o fibra de vidrio) y conseguir con ello, una fachada multicapa compacta, transpirable y altamente eficiente.

 

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